El chiaraje
TuWeb
El chiaraje
El distrito de Quehue
Fotos
Más información sobre el chiaraje
 
El chiaraje


El chiaraje es una batalla ritual propiciatoria de derroche y varonil coraje que desde siglos atras se realiza en el distrito de Quehue, provincia de Canas, departamento del Cuzco, protagonizado por los habitantes de San Andrés de Checca y San Pedro de Quehue.

Antes de relatar esa tradición ancestral de los pueblos de Canas, nos vemos precisados a hacer ciertas aclaraciones, reiterando las publicaciones que hiciéramos en la Revista de la Guardia Civil del Perú Nº 354 de marzo y abril de 1975, en vista de que en los últimos tiempos, algunas publicaciones periodísticas y televisivas, vienen presentando imágenes deformandas o distorsionadas sobre el contenido y la esencia misma del chiaraje.

Lo hacemos no como un simple observador, sino como hijo genuino y protagonista de la lucha que los K’anas nos empecinamos en mantener por ser tradición y costumbre de nuestros antepasados.

Se dice por ejemplo, que los pueblos de Checca y Quehue son antagónicos irreconciliables y que la lucha tiene el fin de dirimir superioridad cada año. Esta afirmación carece de verdad y la desmentimos categóricamente, toda vez que los indicados pueblos, rivales en la lucha, son vecinos fraternos en la vida cotidiana que tienen en común sus problemas y sus necesidades.

Es verdad que los pueblos mencionados como todos los pueblos del Perú, con sarcasmo se atribuyen ciertos epítetos. Asi, a los de Checca insultan a sus vecinos diciendoles “quehueño ollaco carmo” (quehueño fiambre de olluco) porque en la zona abunda dicho producto. Los de Quehue responde con “Checca laycca” que quiere decir “Checca brujo” en razón de que existen muchos brujos que personifican a la tierra, llaman y dialogan con los espíritus, o con un “Beca chacco puco”, (chacco: arcilla, puco: plato) aludiendo a un plato de arcilla batida que comen con papas amargas sancochadas a manera de pan con mantequilla. Pero nada de esto puede llevar puede aseverar que se trate de antagonistas encarnicados o irreconciliables.

De otro lado, algunos personas que se han ocupado del chiaraje refieren que la batalla que se lleva a cabo en las alturas de Langui-Layo y otros que se desarrolla en el distrito de Checca. Sobre el particular, reiteramos una vez más, que la batalla ritual de chiaraje se realiza en el distrito de Quehue, para precisar mejor, en el fundo denominado “Ccanccahua”, antes de propiedad del señor Martín Zecenarro Gallegos y hoy en poder de la Comunidad Campesina Collana Quehue, y que está a 4 kilómetros de la capital del distrito a más de 4,000 metros sobre el nivel del mar.

Lo peor del caso es, que algunas publicaciones hacen aparecer como un acto de barbarie en pleno siglo XXI, atribuyendo muchos muertos y rapto de mujeres como trofeos de guerra por los vencedores, versiones mas bien falsas y exageradas que solo puede caber en la fantasía de personas que no conocen o que deliberadamente tratan de desprestigiar la tradición y costumbre de dos pueblos hermanos.

Si hablamos de muertos, somos honestos en reconocer que en algunas ocasiones, en efecto pudieron haberse registrado personas fallecidas, pero no en el campo de batalla sino en el domicilio del combatiente herido y pasado algún tiempo de la contienda ya que los pobladores de las comunidades intervinientes son renuentes a la atención médica o a la intervención de las autoridades, pues lo consideran como un acto de cobardía.

Como consecuencia de ello, no es raro ver tanto en Quehue como en Checca, algunos cojos, mancos, ciegos e inválidos; y si alguien les pregunta el motivo, contestan con énfasis, “el chiaraje señor”.

Las diferentes versiones que se ofrecen sobre el chiaraje puede explicarse tal vez por que quienes dan cuenta de ellas podrían haber tomado sus versiones de ocasionales visitantes foráneos, quienes por granjearse algo de atención o tal vez una propina, pueden sorprender la buena fe del consultante.

Hechas las aclaraciones del caso, pasamos a narrar cómo y en qué consiste la batalla ritual del chiaraje.

Foto
Foto
Foto

Batallas rituales en las pampas de Chiaraje

Por: Juan Zecenarro Muelle

Este breve trabajo, va dirigido a todos los hombres que quieren conocer una de las expresiones folklóricas más auténticas del Perú y que se mantiene vigente fuera de las distorsiones que tanto daño están haciendo al folklore peruano. Se trata de interpretar una de las pocas costumbres que los K’anas se empecinan en mantener.

CHIARAJE.- Es el nombre del lugar donde anualmente se realiza una batalla ritual, el 1 de enero “Niño”, el 20 del mismo mes “San Sebastián” y el jueves de carnaval “Compadres”. Este ritual se desarrolla en el fundo denominado “Canccahua”, una extensa pampa rodeada de cerros de poca altura, jurisdicción del Distrito de Quehue, Canas, Cuzco, a más de 4000 metros sobre el nivel del mar; para precisar mejor, antes de propiedad de don Martín Zecenarro Gallegos y hoy en poder de la Comunidad Campesina Ccollana Quehue. Reiteramos, no es como algunas publicaciones afirman en las alturas de Lengui-Layo ni en el Distrito de Checca.

Chiaraje, palabra al parecer de origen Aymara (Chiara aje) que en quechua quiere decir, peñón negro, otros sostienen que es el acto mismo de la lucha, de cualquier mod, hoy en día es el más conocido como el acto mismo de la lucha.

Sobre el origen de esta batalla ritual, ritual por servir como acto de iniciación de los jóvenes, algo así como el “huarachicuy” en la época del Imperio de
los Incas, en verdad, hay varias versiones: La que más aceptación tiene es la que sostienen que fue durante la expansión del Imperio Incaico, aunque hay evidencias de que por su cercanía a Tungazuca, dichos lugares fueron campos de entrenamiento durante la rebelión de Tupac Amaru.

El elemento humano que participa en Chiaraje, está conformado principalmente por los habitantes de los distritos de Checca y Quehue, convirtiéndose éstos en adversarios para los efectos de la lucha.
Es así que por un lado están los hombres de Quehue con sus aliados de Langui y el Anexo de Jampatura que pertenece a Yanaoca, por otro lado, están los hombres de Checca con sus anecos de Ccollana y Tucza, aparte de los que proceden en la capital del Distrito.

Por ser Chiaraje, juego predilecto de los hombres de esta parte de la Siempre Altiva Canas, tierra donde nació José Gabriel Condorcanqui y Noguera, Tupac Amaru II, éste sirve de escape a sus penas y sus dolores.

Los participantes se preparan alegremente desde varios meses antes, ora trenzado sus hondas, ora alistando sus vestidos que lucirán ese día, así como engordando sus mejores caballos porque la fiesta será en grande.

Los preparativos adquieren contornos especiales dignos de tomarse en cuenta, pues en las faenas agrícolas, en el campo durante el pastoreo de ganado y en las noches, no se escucha otra música que la alusiva a Chiaraje, especialmente entre los jóvenes de ambos sexos.

El día de la gran fiesta, desde muy temprano, grupos de hombres camino a Chiaraje llaman a los que todavía están en sus casas, invitándolos para que de una vez inicien el viaje, diciendo así. “jacuña tupayman” vamos ya a la lucha.

Todos los caminos que conducen a Chiaraje se ven poblados de hombres y mujeres, unos a pie, otros a aballo. Las mujeres llevan sus fiambres consistentes en el exquisito “cancacho” o sea carnero horneado, pues la fiesta se merece lo mejor.
Por todas partes comienzan a resonar los pincuyllos, instrumentos propios de la zona
Después de una hora de recorrido, el gran escenario comienza a recibir a sus huéspedes, no importan las lluvias ni las nevadas.

Los hombres de Quehue con sus aliados de Langui y Jampatura, se ubican al Norte en el cerro denominado “Chicuruni”, paradero o “sayana” de los mismos donde se concentran especialmente las mujeres y los espectadores que no participan en la lucha.
Lo propio hacen los de Checca, al Sur, en el cerro “Londoni” paradero o “sayana” de la Comunidad de Collana, al centro está “Yurac-ccasa” paradero o “sayana” de los que proceden de la capital del Distrito, finalmente está el cerro “Antacumuni” paradero o “sayana” del Anexo de Tucza.

Cuando ambos bandos ya se encuentran en sus respectivos paraderos o “sayanas”, simultáneamente los hombres bajan hacia el campo de batalla y toman sus emplazamientos, están frente a frente formando tres líneas colaterales, de 100 metros más o menos cada una, dependiendo de la fecha y la concurrencia.

En el lado de Quehue, se ubica la 1ra. Línea por la lomada de “Yanaccacca” bajo la iniciativa de Juan Díaz el popular “janccara” quien por muchos años se distinguía por su valentía y tenacidad.
Por el centro o sea por la ladera, va la segunda línea encabezado por don Adrián Caballero de Langui, quien se caracterizaba por recibir en su poncho las piedras lanzadas por el enemigo, devolviéndolas con mayor certeza.

Por último o sea por la pampa, va la tercera fila donde el autor de esta nota desde los 15 años de edad estaba en la primera línea de combate, tratando de emular a los valientes combatientes como don Isaac y Leonardo Enriquez y muchos otros que escapan de la memoria.

Los de a caballo se ubican en la retaguardia, cuya misión es, apoyar a los infantes azuzando para que avancen en bloques y hagan retroceder al adversario, pudiendo en este caso, cargar con furia y tomar prisioneros si es posible, para eso llevan sus zurriagos y liwis como arma.

Por otra parte, un grupo de infantes quedan atrás, llevando como consigna apoyar a la línea que retrocede por el empuje del contrario, auxiliar a los heridos si son graves y ponerlos a buen recaudo.

Los hombres de Checca se organizan de la misma manera, teniendo como sus principales actores a don Andrés Silva el popular “Thara” (desmuelado), Eczequiel Olivera, Erasmo Montufar y muchos otros.

La distancia se separa cada línea respecto al enemigo, no pasa de 20 metros, pudiendo inclusive estar a golpe de mano en determinados momentos, depende de la euforia y la emoción.

La batalla generalmente comienza a las nueve de la mañana, no hay jefes ni caudillos que dirijan, solo los más valientes osan en dar la iniciativa dando la voz de: “Al ataque” y comenzó la lucha.
Ambos bandos entran en acción con furia inusitada ya que previamente se habían tomado sendas copas de alcohol rebajado “huacto”, todos comienzan a lanzar piedras contra sus contrincantes, empleando como arma sus hondas o waracas, desplazándose de un lugar a otro a medida que la lucha adquiere intensidad.


El campo de batalla se convierte en un escenario de acción impresionante para propios y ajenos, seguido de gritos e insultos recíprocos por aquí y por allá, movimientos de gente de uno y otro lado, la verdad es un loquerío, se escucha el resonar de las hondas cual si fueran ráfagas de ametralladoras, de pronto se ven algunos heridos, éstos si son de gravedad son auxiliados, pero si son leves no importa, siguen en la lucha aún cuando estén sangrando por sus heridas, más valor, más valentía, el hecho es estar presente y ganar la lucha.

Es preferible estar en primera línea de combate porque las piedras lanzadas por el enemigo son como balas perdidas que pueden sorprender a los desprevenidos, inclusive a los de a caballo.

Mientras los varones están en el fragor de la lucha, las mujeres bailan en ronda “ccashuan” al son de los pincuyllos entonados por los que no participan, a la vez que arengan a los hombres para que ganen, con cantos satíricos contra el enemigo que dicen así:

Aman huauquey manchanquichu (No temas hermano)
Huauquellay fulano (hermano fulano)
Ya huar mayo pahuactimpas (aunque corra ríos de sangre)
Huauquellay fulano (hermano fulano)
Rumi chicchi chayactimpas (aunque caiga granizo de piedras)
Huauquellay fulano (hermano fulano)

Después de tres horas de lucha, terminó la primera parte, alguien de cualquier bando da la voz de “basta”, a esa voz todos paran y se dirigen a sus paraderos o “sayanas” por un tiempo necesario como para recuperar energías y refosilar los ánimos, pues ahí se come el fiambre como ya hemos dicho, consistente en un exquisito “cancacho” o sea carnero horneado con chuño y moraye phace, potajes típicos de la culinaria caneña, luego se toma chicha y alcohol rebajado.

Por su parte los vecinos notables tanto de Quehue como de Langui, forman una mesa redonda en el suelo y cada cual expone el fiambre generalmente a base de asados y otros complementos; como ascentativo, se toma el famoso vino del Valle de Chaucalla (Arequipa) el Pisco Puro de Ica o el mejor cañasco de Majes o Chucarapi.

Algunos hombres entran a la ronda de las mujeres que “ccashuan” dando mayor alegría al ambiente, pues entrelazándose con sus hondas forman un círculo concéntrico alrededor de la ronda, dan pequeños saltos sincronizados y paran a la voz de “farsa”.

El descanso terminó y comienza la segunda parte de la lucha, esta vez bajo la neblina y persistente llovizna cordillerana, eso no importa ya que por los efectos del alcohol los ánimos están caldeados y sienten el enorme deseo de realizar cualquier hazaña que pueda sindicarlos como el mejor luchador del año.

Esta vez la lucha adquiere contornos dramáticos de ambos bandos, no importa el frío ni la lluvia, solo les anima el deseo vehemente de ganar. Por la bravura y la intensidad de los combatientes, cualquier bando puede ganar haciendo retroceder al enemigo hasta fuera del escenario, pero sin tocar en lo absoluto a las mujeres y observadores que se encuentran en su paradero o “sayana”, alejado del campo de batalla.

Para explicar mejor, ponemos un ejemplo de que Quehue sea el ganador, en este caso, hacen retroceder el bloque a los de Checca, la caballería arremete y carga con furia haciéndolos correr hasta el punto denominado “Yurac-ccasa”, su “sayana principal” y límite de ambos distritos, ahí es donde se producen encarnizados combates de cuerpo a cuerpo, se realizan capturas de uno o varios prisioneros que son conducidos a Quehue, donde son atendidos y liberados al día siguiente, lo que no ocurre con los de Checca cuando toman prisioneros a los de Quehue, no les dan igual trato, les quitan sus prendas o sus cabalgaduras si es el caso, sin lugar a reclamo alguno.

La batalla ha terminado a las seis de la tarde, depende de la euforia y la emoción, alguien da la voz de “basta” y todos paran, se acostumbra decir, hasta el próximo combate o hasta el próximo año.

Se dice que en sus mejores tiempos concurrían a Chiaraje, vecinos notables de Quehue como don Martín Zecenarro Gallegos, fundador principal del pueblo, don Gregorio Zecenarro, Eusebio Mercado, Avelino Bravo y otros, don Juan de Dios Medrano, Enrique Medrano de Langui, ya no como combatientes sino a manera de realzar la fiesta con su presencia, recorrían el campo de batalla de un lado a otro, alentando a los luchadores que se sentían motivados, montaban sus mejores caballos enjaezados con arneses enchapados de plata.

De las generaciones posteriores, no podemos dejar de mencionar a don Bonifacio Bravo, Donato Madueño, los hermanos Pepe y Asunción Enriquez y muchos otros que han dado lustre a ese digno acontecimiento.
La cantidad de participantes, sea como luchadores o como observadores, varía según la fecha, siendo la de San Sebastián la más concurrida. Es de resaltar que en los días previos a la Fiesta de Chiaraje, los hombres y mujeres, viven la euforia de estar presentes. Se calcula en más de mil personas, hombres y mujeres que ese día están presentes en “Ccanccahua” y dar prestancia a la fiesta.

Acostumbran lucir sus mejores trajes: Las mujeres usan polleras hasta la altura del tobillo, talqueadas (adornadas con telas de color verde y rosado), dichas prendas generalmente de color azul, completan el atuendo con una “juvona” de color azul con encajes multicolores y botones blancos en el pecho, luego una pequeña “lliclla” de castilla de color rojo o verde con encajes multicolores en sus extremos, una montera con franja amarilla o blanca, encima una especie de aro o corona forrada con piel de vicuña a la que llaman “vicuña pillo” que a su vez lleva varios espejos en forma de estrellas, por último cintas de varios colores.

Los varones llevan pantalón negro con calzoncillo blanco sobresalido hasta el tobillo, un armiño especie de casaca azul con adornos en la parte del pecho y la manga, un poncho de color rojo con ligeros adornos en el matizado de su tejido, flecos de castilla de varios colores, una montera al igual que las mujeres, un pañuelo rojo en triángulo que cubre los hombros y termina en un amarre en el pecho, no falta la tradicional honda o waraca trenzada artísticamente con hilos de lana de llama.

El estatus de los que participan en Chiaraje, varía según la posición social del individuo, siendo el elemento campesino el más asiduo concurrente, haciéndolo generalmente a pie, los que van a caballo lo hacen al estilo chumbivilcano con el zurriago y el liwi a la mano.

La secuela que trae Chiaraje, por lo común se traduce en varios heridos, rara vez un muerto, no en el campo de batalla sino en su domicilio y pasado algún tiempo de la contienda, de ninguna manera muchos muertos ni mujeres raptadas como trofeos de guerra como se hace aparecer en algunas informaciones periodísticas.

No existe culpabilidad en ninguno de los casos, toda vez que a Chiaraje se va con propia y espontánea voluntad, nadie obliga a nadie.

El trasfondo de la lucha tiene el siguiente significado:
Cuando gana Quehue, buena suerte, habrá abundante cosecha.
Cuando gana Checca, mala suerte, habrá escasa cosecha.

Según el Antropólogo Dr. Bernardino Zecenarro Villalobos, ex catedrático de la Universidad San Agustín de Arequipa, folklore es la ciencia que estudia todas las manifestaciones tradicionales y espontáneas de la mentalidad popular en una determinada sociedad civilizada, y siendo Chiaraje desde este punto de vista, un hecho folklórico de carácter social, significa la vivencia de todo un pueblo que manifiesta su manera de ser a través de esa expresión popular. De ahí que los móviles que impulsan a las gentes a concurrir a Chiaraje, antes que nada, son determinados por la costumbre y la tradición.

Por nuestra parte podemos corroborar que efectivamente Chiaraje es un magnífico paraíso para los arqueólogos, folklorólogos, sociólogos, etc., que deben estudiar el caso, dado el abundante material que existe. Sería una gran contribución para hacer conocer la realidad nuestra que los peruanos no conocemos, no sabemos lo que tenemos.

Toca también a la prensa, poner su grano de arena en ésta tarea que es de todos, a fin de hacer sus informaciones en forma veraz y objetiva, por cuanto últimamente se está haciendo aparecer esa costumbre como un acto de barbarie como ya hemos repetido hasta la saciedad.

Seguramente quienes recogieron los datos para escribir sus noticias, fueron sorprendidos por personas que nada tienen que hacer con la costumbre y la tradición de dos pueblos hermanos de la Provincia de Canas, donde por suerte hemos tenido la dicha de haber nacido.

Escríbame
Para dirigir sus comentarios y apreciaciones haga click en "Escríbame".
El autor de esta página y las personas interesadas en el estudio y difusión de nuestras costumbres ancestrales se lo agradeceremos.